PALABRAS DEL SR. COMANDANTE EN JEFE DEL EJÉRCITO POR LOS 208 AÑOS DEL EJÉRCITO NACIONAL

Palabras del Sr. Comandante en Jefe del Ejército por los 208 años del Ejército Nacional
Nos encontramos reunidos frente al monumento al Prócer, presidiendo el acto  el Señor Presidente de la República, acompañándonos además, las más altas jerarquías de los Ejércitos de los países amigos, de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay, quienes  con su presencia, materializan los lazos de amistad, integración  y sana camaradería,  que nos unen y que nos honran.

Nos hemos congregado en la Plaza Independencia, para rendir honores militares al General José Gervasio  Artigas, rememorando  la hazaña de  la Batalla de Las Piedras y festejar  asimismo, el Día del Ejército Nacional.
Constituye para quienes vestimos uniforme, un acto de profunda solemnidad, que se festeja  además de en este acto central, en la totalidad de las reparticiones militares del País. 

Precisamente, por constituir  aquella magna jornada de Las Piedras, el primer gran triunfo de los patriotas en la guerra independentista,  con justicia  las autoridades nacionales   han  reconocido al 18 de mayo,  como la fecha fundacional de nuestro Ejército Nacional.
Es oportuno  rememorar brevemente, aquella mañana lluviosa  de hace 208 años, cuando el entonces Teniente Coronel Artigas, al frente de un puñado de valientes, desplegara la caballería por ambos flancos, mientras la improvisada infantería, apoyada por el fuego de escasos cañones, atacara  con fervor  el núcleo central del enemigo, quién después de oponer encarnizada resistencia, finalizara  rindiéndose incondicionalmente a los patriotas orientales.
La Batalla tuvo consecuencias militares y políticas, favorables a la Junta de Mayo, como también, ha quedado en el mejor recordatorio de los orientales, el gesto digno de nuestro Patriarca al ordenar “Clemencia para los Vencidos”, siendo pionero en la defensa de los derechos humanos.
Desde aquellos lejanos tiempos, comenzó a escribirse la historia de nuestra Institución, participando valientemente en los campos de Rincón, de  Sarandí, de    Ituzaingó y años después, en el crisol de los pueblos, luego de romper cadenas opresoras, luchando por sus respectivos ideales federales o unitarios, blancos o colorados. Estando siempre alertas y dispuestos a intervenir, toda vez que lo determinara el mando superior de las Fuerzas  Armadas, recibiendo voluntarios decididos a vestir el uniforme que con gallardía, lucieran nuestros Héroes y  nuestros Soldados, la mayoría anónimos, que generosamente derramaron su sangre y hasta la vida,  embanderados tras la estela y el patriotismo del GENERAL.

Gestas, realizadas  en su mayoría con aciertos y quizás también con equivocaciones,  generadas por  pasiones enfrentadas…
El Ejército, en su rica y sacrificada existencia, siguiendo siempre el Ideario Artiguista, además de las tareas específicas de la  profesión, ha participado y sigue participando, toda vez que el Mando Superior de las Fuerzas Armadas, ha dispuesto su intervención en múltiples actividades al servicio de la sociedad. Es imposible exponerlas en su totalidad, sin embargo,  considero  oportuno citar alguna de ellas, como la evacuación  de la ciudad de Paso de los Toros en las inundaciones de 1959, amenazada por un eventual colapso de la Represa de Rincón del Bonete; el permanente apoyo a poblaciones ribereñas proporcionando  medios de evacuación,  refugios de alternativa y  comida a los afectados;  colaborando en el mejoramiento de obras viales, puentes, badenes y caminos particularmente en el interior del País ; asistiendo a localidades enteras, devastadas por tormentas huracanadas como la acaecida hace pocos años en Dolores, o apoyando a Intendencias Municipales, organismos de la actividad pública y privada, tales como escuelas, liceos, aparcerías tradicionalistas y centros de equinoterapia de asistencia a personas con capacidades diferentes. Trabajo realizado silenciosamente y con auténtica vocación de servicio.

Esa vocación de servir ante los más variados requerimientos, no solamente se han realizado dentro de nuestras fronteras, sino que desde 1982, el Ejército se  ha desplegado en numerosas misiones de paz, con tropas en Mozambique, Camboya, Angola, Haití, hoy en Congo y Sinaí, así como también con Observadores de Paz de Naciones Unidas en diferentes países, siendo de gran importancia para ayudar a pueblos destruidos.
Actualmente se encuentran desplegados en Misiones Operativas de Paz 848 efectivos, de los cuales un 5 % corresponden  a la presencia de personal femenino.
Con gran orgullo y satisfacción, podemos decir que nuestros integrantes han evidenciado alta compenetración profesional, carácter, disciplina y entrega irrestricta a la causa de salvaguardar vidas y bienes amenazados,  por lo que han recibido reiterados elogios  de Naciones Unidas.  
Precisamente, en el día de hoy, ante un nuevo requerimiento de esta organización internacional, fueron entregados los Pabellones de Guerra que nuestros Soldados llevarán seguramente con el honor de siempre, a los Altos del Golán, respondiendo esta decisión a la política exterior del Estado,  integrando las Fuerzas de Paz de la ONU, siendo su designación un merecido reconocimiento por el excelente desempeño de nuestras tropas en todos los tiempos.
Es digno mencionar, que días pasados nuestra Compañía Mecanizada, quedó  pronta para desplegar con un pre aviso de apenas 2 meses de anticipación, recibiendo una inspección de Naciones Unidas, compuesta por 7 evaluadores, quienes manifestaron su plena satisfacción, por el nivel de apresto y logístico alcanzado.  
No es extraño entonces que hasta la fecha hayan sido desplegados más de 45.000 efectivos, con la pesada contrapartida de tener que lamentar,  la irreparable pérdida  de 35 de ellos, quienes eternamente serán recordados como héroes que dieron sus vidas  en cumplimiento del deber. Vaya nuestro saludo, respeto y merecido reconocimiento a sus respectivas familias.

Somos conscientes que a nivel parlamentario, se está discutiendo la actualización de la Ley Orgánica Militar, que será nuestro futuro como Institución en cuanto a estructura y organización. Confiamos que nuestros argumentos,  como así también nuestra demostración de compromiso con la Patria, harán que avancemos Institucionalmente, para bien de las futuras generaciones.
Ha sido motivo de permanente preocupación del mando, la formación profesional de su  Personal Superior y Subalterno,  lo que se ve reflejado en el nivel de capacitación alcanzado en Institutos de Formación, en Servicios y en Unidades de Combate, así como llevar con acierto la delicada misión de  reclutamiento voluntario de futuros servidores, por lo que, entre otras importantes tareas y  tomando como referencia la eficiente labor educativa del Liceo Militar General Artigas, en febrero del 2018  se inauguró el Liceo Militar del Norte en  la ciudad de  Tacuarembó,  iniciando su segundo año lectivo  con 130 alumnos, lo que materializa nuestro compromiso con la educación nacional, dándole una buena solución a muchas familias.
Asimismo, el suscrito ha asumido el compromiso de materializar un proyecto de viviendas de servicio, destinadas al Personal Subalterno de la Capital e interior del País, que comenzará  en el presente año, en una primera etapa con 225 viviendas en 14 departamentos. Serán destinadas a apoyar los núcleos familiares más necesitados.

Es un aspecto de suma importancia para el Ejército Nacional dejar un mensaje que  lleve consigo el espíritu conciliador de los hombres y mujeres que hoy lo integran. Todos los uruguayos somos hijos de una misma nación, orgullosos de los hitos históricos que le dieron forma y contenido a la República de la que formamos parte. Pero también somos herederos de una historia común de encuentros y desencuentros y aun de enfrentamientos por ideas o causas que, desde la tienda de cada quien, se entendieron justas. 

El Ejército que hoy comando, respeta íntegramente los Derechos Humanos. Rechazamos enfáticamente los excesos y desvíos del pasado y no estamos al servicio de ocultarlos, ni de justificarlos. Advertimos que los hubo, como una amarga consecuencia de un terrible e indeseable, enfrentamiento entre hermanos. 
Asumimos el compromiso, de hacer todo lo que esté al alcance de este Comandante, para darle mayor claridad a la historia, y para dar respuesta, en primer lugar, a quienes continúan buscando a sus seres queridos.

Volviendo a rememorar hechos de nuestra historia, recordamos al General Artigas en el ocaso de su vida. Residía únicamente acompañado por su fiel servidor Joaquín Lencina, “Ansina”, quien el año pasado fuese declarado el Comandante de las Milicias Artiguistas de Libertos. Vivía en una vivienda cedida por el entonces Presidente de Paraguay Don Carlos Antonio López, ubicada en el predio que bordeaba  su casa. La tradición comenta que para advertir al personal de servicio del  Presidente, ante necesidades imperiosas que pudieran afectar al General,   “Ansina”  izaba una enseña roja. En la madrugada del 23 de setiembre de 1850,  la izaría  por última vez al expirar aquel noble corazón, y horas más tarde, sus restos mortales serían conducidos al Cementerio de la Recoleta de Asunción. Acompañaban al cortejo un hijo del Presidente, algunos pocos vecinos y Ansina el leal, el fiel Ansina.
Ese hecho emblemático, refleja a la perfección la relación que normalmente se establece entre superiores y subalternos en el Ejército Nacional. Respeto, subordinación,  confianza,  lealtad  y profunda camaradería, que traspasa los años de servicio activo, para prolongarse por siempre. Esa mutua relación tan nuestra, tan típica, tan humana,  posiblemente no es del todo comprendida  por quienes poco  conocen  la vida militar.  Las Unidades Simbólicas y  las asociaciones de retirados de la capital y ciudades del interior, se inspiran en esa mística, siendo factor común  a todas ellas,  la ayuda a los compañeros necesitados, mitigar dolores o simplemente disfrutar  del encuentro amistoso.

Constituyen  una tradición militar arraigada en lo más íntimo de cada uno de nosotros, y que por ello,  especialmente la mencionamos en nuestro aniversario.
Antes de poner el punto final a mis palabras,  deseo expresar que siento un orgullo inmenso por ocupar el más alto cargo del Ejército Nacional. Ejército cuya máxima fortaleza se basa en cada uno de sus integrantes, superando con creces las limitaciones que pudiera en algunas circunstancias tener en material bélico,  logístico y  presupuestal.

Es por eso, que en el  FACTOR HUMANO, SE BASA SU GRANDEZA.

En las palabras que expresara hace pocas semanas, al asumir el cargo de Comandante en Jefe,  me referí categóricamente a lo que será una constante en el ejercicio del mando  y que hoy quiero reiterar públicamente: La LEALTAD:

Lealtad a mis superiores
Lealtad a mis camaradas
Lealtad a mis subalternos

Señor Presidente, autoridades nacionales, máximas autoridades militares de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay,  señoras y señores, les agradezco en nombre del Ejército Nacional vuestra presencia. 

¡¡Viva el Ejército Nacional!!

¡¡Viva la Patria!!

El Comandante en Jefe del Ejército,
General de Ejército
CLAUDIO G. FEOLA