DISCURSO DEL SR. COMANDANTE EN JEFE DEL EJÉRCITO

Discurso del Sr. Comandante en Jefe del Ejército
Hoy, me corresponde asumir la jerarquía más alta a la que se puede aspirar en la vida militar. Recibo así el fuerte legado histórico que tiene la Institución y la autoridad conferida para ejercer el mando del Ejército Nacional, como su Comandante en Jefe. Este acto militar, propio y característico de nuestro ordenamiento constitucional, no hace más que reforzar el noble compromiso de la Fuerza con nuestra rica tradición democrática. Como soldado de la patria, agradezco la confianza del mando superior al designarme para conducir esta prestigiosa institución, de la cual orgullosamente formo parte desde hace  treinta y nueve años.

Al recibir el altísimo honor de tomar la responsabilidad de liderar a nuestra Fuerza; se asume con humildad, espíritu de sacrificio y  responsabilidad, pero sobre todo, con cabal conciencia del desafío que implica. Las autoridades nacionales, los ciudadanos de este país, mis camaradas y mis subordinados, pueden tener la más absoluta certeza que entregaré todas mis capacidades y competencias para el fiel cumplimiento de las tareas, tratando de generar condiciones de trabajo para el  mejor desempeño profesional de quienes integran la institución. 

Recibo un Ejército Nacional que ha alcanzado altos niveles de profesionalismo. En circunstancias de un nuevo relevo en su conducción, debemos continuar con el máximo compromiso en el cumplimiento de la misión y actividades. Nuestra responsabilidad es mantener la operatividad de la Fuerza, fundamentalmente, en lo que concierne a los escalones de mando, conservando siempre la Disciplina, que nos define como Fuerza con alto espíritu de cuerpo.
La  DISCIPLINA es esencial para los Ejércitos. El soldado obedece sin reserva y con abnegación, sacrificándose por el interés general. Su base no solo es la obediencia, sino también el honor y la justicia que tiene por objeto cumplir las normas establecidas. Es pues, pilar fundamental que nos mantiene unidos. La república se fortalece en la medida que sus entidades son fuertes y unidas, leales a la constitución y las leyes.

Esta cohesión nos asegura el cumplimiento de nuestras obligaciones bajo el marco legal vigente, tal como lo hemos hecho a lo largo de la historia.
El Ejército Nacional, con más de 200 años de existencia, está integrado por miles de hombres y mujeres que con lealtad, profesionalismo y compromiso han logrado que hoy sea una de las instituciones con mayor aprobación ciudadana.
Este año debemos afrontar importantes retos. Estamos asumiendo nuevas tareas, lo que implica más responsabilidades, por lo que los exhorto a redoblar el esfuerzo, por el bien de nuestra patria.

Si bien la tarea fundamental es la defensa de la soberanía, la independencia e integridad territorial, la salvaguarda de los recursos estratégicos y contribuir a preservar la paz de la República en el marco de la Constitución y las leyes, seguiremos trabajando con y en colaboración de nuestros conciudadanos, a través de los organismos que correspondan, como siempre lo hemos hecho. Continuaremos en la vigilancia de las cárceles, en primera línea en el Sistema Nacional de Emergencias, en la cobertura de salud a miles de uruguayos, apoyando la obra pública y la educación, capacitando permanentemente a nuestros jóvenes,  en la vigilancia de nuestras fronteras y participando activamente en las misiones operativas de paz, desplegados en zonas del mundo donde lamentablemente la guerra ha causado estragos. Allí está nuestra gente, soldados de la patria, no solo cumpliendo eficazmente lo que determina la Organización de las Unidas, sino ayudando a los más necesitados con la sensibilidad que nos caracteriza. Destaco el reconocimiento que permanentemente recibimos por la magnífica tarea que desarrollan nuestras tropas en el mundo. 

Saludo afectuosamente a los integrantes de nuestro Ejército Nacional, que sirven con lealtad, compromiso y reconocida vocación de servicio en cada Unidad Militar, a lo largo y ancho del país y también fuera de él, en pos de la paz.  A todos ellos quiero transmitirles mi profundo reconocimiento por su esfuerzo y dedicación en cada tarea que han cumplido y que diariamente llevan a cabo en beneficio de la patria. 
A mis camaradas de armas, los exhorto a continuar trabajando enfrentando los desafíos que las circunstancias y el destino nos deparen, en un ambiente de lealtad, confianza y obediencia, buscando que nuestros esfuerzos ayuden a cumplir los objetivos.

En el momento de agradecer su contribución a todos los que me antecedieron en el cargo,  quienes se brindaron durante la mayor parte de sus vidas, especialmente en el último tramo de sus carreras, digo que constituye un honor y un compromiso suceder al General de Ejército Don Guido Manini Rios en el mando del Ejército Nacional. De él recibo no sólo la tarea de ser el continuador de una misión que ha enfrentado con inteligencia y liderazgo, sino que asumo el reto de consolidar los valiosos logros alcanzados durante su gestión. Muchas gracias mi General, por la dedicación de toda una vida, para dejar una Fuerza lista y digna. Le deseo a usted y a su familia un futuro venturoso.

En este momento, es muy difícil sustraerse de los recuerdos. Como expuse, hace casi cuatro décadas, salí de un pequeño pueblo para ingresar al Ejército, así como muchos jóvenes portadores de sueños e ilusiones, algunos de los cuáles hoy están aquí acompañándome.
Recuerdo jefes y compañeros que contribuyeron a mi formación profesional, en diferentes etapas de mi carrera militar y a los soldados con los que tuve el honor de servir. A ellos, que con su generosidad y compañerismo me ayudaron a crecer, muchísimas gracias.
Expreso mi  especial agradecimiento a mis padres todos, mis hermanos de sangre y de la vida,  a mi hijo y a mi fiel compañera y esposa, que  con sus apoyos y compañía permanente han sido el impulso fundamental para llegar a este momento.

Autoridades, invitados especiales, estimados camaradas de armas, medios de comunicación: 
Al finalizar mis palabras, renuevo ante Ustedes mi compromiso incondicional y todo mi esfuerzo para la conquista de los objetivos permanentes, que constituyen el bien superior de nuestra institución y de la patria. 
Con la seguridad de liderar a una Institución cohesionada, continuaremos construyendo el presente y el futuro del Ejército Nacional, que con más de 200 años: fue, es y será LA FUERZA DE TODOS.

El Comandante en Jefe del Ejército,
General de Ejército
JOSÉ GONZÁLEZ SPALATTO