BICENTENARIO DE LA BATALLA DE PASO CUELLO

Bicentenario de la Batalla de Paso Cuello
17.03.2017 | Comandante en Jefe del Ejército

Palabras del Comandante en Jefe del Ejército, General de Ejército, Don Guido Manini Ríos, en la conmemoración al Bicentenario de la Resistencia Artiguista en Paso Cuello:

¡Buenos días!
Creo que en primer lugar lo más importante es reconocer la gigantesca labor paciente y de varios años de trabajo, que logró rescatar de la historia, rescatar del silencio, rescatar del olvido, este capítulo de nuestra historia, como lo es la Batalla del Paso del Cuello; prácticamente desconocida por la gran mayoría de los uruguayos y que nos permite hoy estar aquí, en este lugar, rindiendo este homenaje.
Yo creo que más que un homenaje a los héroes del Paso del Cuello, esto debe de ser un homenaje, a todos los que participaron de la Resistencia Artiguista, al invasor infinitamente superior, como lo era la Invasión Portuguesa.

Para un Comandante de una Institución que remonta su origen al Ejército Popular Artiguista de aquella época, realmente es significativo poder estar acá hoy haciendo esta evocación máxime, cuando asumimos con total responsabilidad nuestra misión de la defensa nacional, que en un país como Uruguay necesariamente está ligada, la resistencia nacional con la participación de todos los Orientales. Esa es la gran importancia porque aquí en esta Resistencia Artiguista de donde Paso del Cuello es solo un episodio, tenemos el ejemplo a estudiar, a seguir para una defensa nacional en serio.

Federico López en forma brillante nos explicó bien lo que ocurrió aquí hace exactamente dos siglos, yo quiero agregar que para entender bien, debemos ver el marco en el cual eso ocurrió. Fue a raíz de la Invasión Portuguesa que siete meses antes se había desatado sobre nuestro país. Una Invasión Portuguesa que fue invitada, traída, auspiciada por el gobierno de Buenos Aires que quería sacarse de arriba al Caudillo Oriental y sobretodo, quería sacarse de arriba al Sentimiento Artiguista que animaba a los orientales. Sentimiento Artiguista que significaba defensa de la soberanía particular de los pueblos, que significaba inclusión social, que significaba opción preferencial por los pobres, que significaba participación popular en cabildos y en congresos que permanentemente eran convocados por el “Caudillo Oriental”. Ese Sentimiento Artiguista chocaba frontalmente con el sentimiento de las oligarquías de la época y de la élite porteña principalmente que quería mantener sus privilegios a partir de la Revolución de Mayo, élite porteña que todavía en 1816 seguía buscando un príncipe europeo o para coronar de forma tal, de mantener sus privilegios. Y esta época, es la época del apogeo del Caudillo, de José Gervasio Artigas, desde Purificación ejercía el protectorado sobre cinco actuales provincias Argentinas y la Provincia Oriental. Buenos Aires preocupadísima porque Artigas ya había traspasado con su influencia el Río Paraná y complicaba la comunicación con las provincias del norte.

Le manda Artigas una misión ofreciéndole la independencia de su provincia a cambio de que renunciara a pasar al otro lado del Paraná.
Como tantas veces en el siglo XIX, Buenos Aires pensaba en clave de patria chica, no le importaba perder un pedazo de territorio para solucionar un problema político puntual; pero Artigas le contesta en clave de patria grande, no acepta la propuesta, no estaba dispuesto a segregar el territorio de su patria y con eso sella su destino.

Buenos Aires impotente, recordemos que había sido derrotado hacía un año por los orientales en Guayabos, solo le queda traer la Invasión Portuguesa, ese formidable Ejército, el más poderoso de su época en nuestro continente.

El Artiguismo va a resistir igual durante tres años y medio, dejando miles de muertos a lo largo y ancho de la República, del territorio de nuestra campaña.

No voy a ir al detalle de la Batalla de Paso del Cuello, porque ya fue dicho en forma brillante por Federico López, solamente quiero hacer una reflexión final: en este lugar, cayeron hace hoy exactamente dos siglos, más de cien orientales, ellos murieron defendiendo una causa, una idea, un proyecto, una bandera, dieron por eso lo más preciado que tenían, que era su vida.

Yo creo que el mayor homenaje que podemos hacer a esos 100 muertos en el Paso del Cuello o a los miles de muertos de toda esa Resistencia Artiguista contra la invasión portuguesa, en esos tres años y medio… El mayor homenaje que podemos hacer, es recoger la bandera por la que ellos murieron, la Bandera Artiguista que hoy en el siglo XXI sigue vigente, la bandera de la defensa de la soberanía particular de los pueblos, la bandera de la patria grande en todos sus significados, pero sobre todo la bandera de la defensa de los más frágiles, los más débiles, los más infelices al decir del Prócer, aquellos que hoy no tienen oportunidades ni tienen esperanza para salir de su situación de marginalidad y de pobreza. Creo que recoger esa Bandera Artiguista hoy, es juntarnos todos para darle oportunidad a todos los débiles de nuestra gente, a  todos los orientales sin excepción. Recoger la Bandera Artiguista hoy, es en cierta forma recuperar el Proyecto Artiguista que tanto le dolió a las oligarquías de la época, a los invasores portugueses, a los ingleses y a los porteños.

Ojalá que el sacrificio de los habitantes de la Villa de Guadalupe y de los caídos en este Paso del Cuello hace exactamente dos siglos, signifique un estímulo que nos haga a todos nosotros encontrar el verdadero camino Artiguista para sacar este país adelante.